PLANTAS PARA INFUSIÓN Y DECOCCIÓN



Aunque bastante desconocidas a nivel popular, son muchas las plantas medicinales que podemos encontrar paseando por los campos, los valles y las montañas de nuestro entorno.

La gran variedad y riqueza botánica de los diferentes ecosistemas hace que podamos encontrar a la puerta de nuestras casas plantas de un elevado interés medicinal que, bien utilizadas, pueden ayudar a curar algunas enfermedades muy comunes.

El poder curativo de las plantas medicinales se debe a unas sustancias que ellas mismas elaboran y que se denominan principios activos, éstos son responsables de la actividad farmacológica sobre nuestro organismo, actuando como estimulantes, analgésicos, antiinflamatorios, relajantes, etc..

Son muchas las plantas que podemos utilizar para calmar dolores, disminuir inflamaciones, bajar la tensión sanguínea o estimular el apetito, pero en cada caso debemos conocer perfectamente los posibles efectos secundarios, contraindicaciones o interacciones con otros medicamentos que presentan estos “remedios naturales”, sobre todo si vamos a seguir un tratamiento prolongado con alguna de estas plantas.

Dentro de las plantas más comunes que podemos encontrar en cunetas, escombreras, bordes de caminos y terrenos incultos está la amapola, el diente de león, la bardana, el llantén, el marrubio, el hipérico, la malva o la bolsa de pastor, todas ellas de gran interés terapéutico.

Podemos emplear las plantas de diferentes maneras: en infusión, decocción, vahos, baños, cataplasmas, preparados comerciales, etc… Aunque la forma más conocida y tradicional de utilizar las plantas es en infusión o decocción, me parece interesante revisar los pasos que hay que seguir para prepararla, con el fin de que tenga el máximo efecto en nuestro organismo.

La infusión es la maceración suave de la planta en agua hirviendo, se prepara una infusión cuando utilicemos partes blandas de las plantas, como flores y hojas. Para prepararla ponemos el agua a hervir, cuando empiece a hervir lo retiramos del fuego y lo añadimos sobre la planta, tapamos la taza y dejamos que repose 10 minutos, pasado este tiempo filtramos y podemos tomar la infusión.

La decocción es la maceración de la planta en agua hirviendo durante unos minutos, se preparará una decocción cuando utilicemos partes duras de las plantas como cortezas, raíces o frutos. Para prepararla añadimos directamente en el agua fría la planta, ponemos a calentar el agua con la planta en un recipiente tapado, cuando empiece a hervir dejamos que hierva durante 5-15 minutos, pasado este tiempo apagamos el fuego y dejamos reposar 10 minutos, filtramos y podemos tomar.

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